27 nov. 2014

Sueños


Anoche soñé que todo era distinto.
Te veía de nuevo y era como si el tiempo cuando éramos felices nunca hubiera pasado.
Seguíamos ahí.
Mi pelo largo
Abrazos, sonrisas
Seguridad
Caricias

Y entonces compartía con un amigo común y se extrañaba:
Pero, te pidió perdón? Pero no recuerdas lo malo?
Y toda la nube de volvió oscura y se disolvió en lluvia.

Y volví a verte, pero ya eras tú
Y aunque me esforcé por ignorar lo que ya sabía, no pude.
Y lo compartí contigo
Y tú cambiaste
Tu cara decía: joder! Me ha descubierto.
Y resultó que las caricias eran prefabricadas
Y no había ya contacto con la piel

Tu mirada cambió y ya no me veías.
Te alejabas
Y todo terminó de nuevo.

25 nov. 2014

Mh


No sé si creer en hilos rojos
No sé si parar de escuchar tus canciones
y tocar las mías

No sé si salir de la cama
o pedirte que sigas el rastro de migas de pan hasta aquí.

No se si quedarme tumbada,
muy quieta,
notando los callos de mi mano, que ya no siente
y cuidando que la otra siga fría.

La lluvia suena menos fuerte
con el crujir del chocolate,
con el vibrar de las cuerdas.

Pero la niebla sigue sin dejarme ver claro.
No puedo ver mas allá,
solo adivinar.

Y esperar,
ingenua,
que me des la razón.


Ironía


He hecho cosas...
he hecho cosas de las que querrías fotos.

Pero ahora me rodean los huesos,
y me miran ojos extraños cuando hablo de galletas.

Los objetos están cambiados.

Araño paredes y salen virutas de chocolate,
y las agujas son las que se adentran bajo mi piel.

Agarro cuerdas,
grito canciones,
y los movimientos rítmicos
son ahora percusión.

Ironías en una húmeda cuidad.

.


Echo de menos los besos
y esas miradas cómplices
que llegan espontáneas
cuando dos personas comparten caricias.
Cuando comparten secretos.

Echo de menos a la otra mitad de los ocupantes
bajo la manta en los días de lluvia,
y en las noches de palomitas

Los qué tal el día
los abrazos
las conversaciones en la cama.
El contacto de la piel.


18 ago. 2014

Planos y sonido


Todo está oscuro.
Incluso tendría algo de miedo si no supiera que está en un bar.
Suelta la copa de ginebra sobre la mesa baja. Refrescante copa, que compensa el calor y la humedad
que producen las máquinas de humo del local.
Pone las manos en el sofá
y siente el tacto del cuero.
Entonces suena la música.
Se enciende un foco.
Al principio solo una tímida percusión. Luego se une la guitarra.
En ese momento se percibe una sombra sobre el escenario. Curvilínea, ondulante, casi hipnótica,
que acerca sus labios rojos al micro.
Cuando empieza a cantar...
Cuando empieza a cantar las ganas de cerrar los ojos y empaparse con la música,
solo son superables por las irresistibles ganas de mirar a los ojos de esa pin-up trasnochada.
Y a su vestido negro.
"I am... watching you", repite
Y te derrites.






16 ago. 2014

Miradas esquivas


Sombras del pasado
que esquivan mi mirada,
y que esquivo yo

Recuerdos de un tiempo
que parece tan lejano
que ni siquiera siento ya como mío.

Tiempos
más alejados por las historias
que por el reloj,
que traen el reflejo de un yo
que ya no existe.

Lo que fue íntimo se ha vuelto extraño.


La calma


Veo el agua
y la oigo,
y la siento cerca de mi piel,
fría.
Fluye bajo mis pies.
El brillo artificial la hace ver tan bonita corriendo...

Yo la miro,
en silencio,
atenta.
Disfrutándolo,
libre.
Como un murciélago solitario en la noche
sobrevolando una y otra vez el mismo pedacito,
por ser tan hermoso que no puede despegarse.

La brisa...
el tacto de la piedra...

y ya los sonidos de los camiones de la basura,
aunque estridentes,
se quedan pequeños ante el fluir del agua.

Ante los reflejos...
ante mi fluir...
ante el rizoma.

Y suena el agua a chorro,
y el agua lenta que fluye,
constante.

Y la noche susurra
y yo escucho atenta,
como el murciélago que, silencioso
prefiere darse un golpe
que romper la calma.



7 jun. 2014

Carildilla


Carildilla...
puta Carildilla desesperada,
perdida,
con intención, pero sin rumbo.
Sin un por qué,
sin un por dónde.

Busca lo que te lata,
lo que sientas que quieres,
lo que sientas tuyo.

Pero te va a doler,
vas a sufrir, y no podrás hacer nada.
Porque la vida también es esto.

También es aprender a chocazos,
a palos,
acumulando errores hasta que la montaña es tan grande, que puedes alcanzar la cima y contemplar un mundo que nunca habías visto.

No todo es matemáticas,
no todo es lógica,
no todo es racional.

A veces es magia,
a veces son regalos,
y a veces es dolor.

A veces es muerte,
y a veces despedida.



Respuestas fisiológicas


El cuerpo...
esa máquina que no entiendo,pero que es mía,
que soy yo.

Cambia, enferma, me frena.
Cambio, enfermo, la acelero...

Todo tiene un límite,
yo lo tengo
y él me lo marca.

Él que soy yo.
y yo que soy él.

Mis venas, mis tendones, mi hígado, mi corazón, mis reservas de serotonina
me dicen que todo tiene un límite.

Y yo lo sé.
Él me lo dice, y yo lo escucho,
yo lo sé,
pero no quiero oírlo.

El tiempo se acaba,
lo adioses se duplican en exponencial,
los abrazos se intensifican,
y mis células receptoras de presión y de calor,
y mi cerebro,
y yo,
sabemos que esto se acaba,
que estamos en la "a" de adiós,
y que todavía queda mucho, pero mucho de despedida.

Las lágrimas aún se aguantan dentro,
pero acabarán rebosando,
lo saben mis lagrimales y lo se yo.

Reto a mi memoria a que sea capaz de guardarlo todo,
de almacenarlo para siempre.
Y aunque sé que es imposible, sigo y sigo rogándoselo cada noche a cada neurona,
a cada dendrita,
a cada axón.

Mi cuerpo es mi frontera,
pero ya sé que no vivo sólo en mí.
Estoy en cada mirada,
en cada risa,
en cada vaso,
en cada Marcelina.

Vivo en ellas y ellas viven en mí.
En mi mente,
en mi cuerpo,
en el oxígeno que compartimos,
en la saliva.

Estamos aquí, lo hemos conseguido,
de verdá!