26 nov. 2013

Marcellina


Quieta, muy quieta, observaba el paisaje verde y dejaba que el viento le acariciara.
Sentada entre aquellas rocas, podía contemplar toda la cuidad. Todo parecía como una de esas mantas estampadas con las que juegan los niños a pasear sus coches de juguete. La cuidad entera, desde allí, no parecía más que un mapa en movimiento. Veía el humo salir de las fábricas creando pequeñas nubes grises, y veía las grandes y peligrosas carreteras como lineas donde se movían pequeños puntos de luz que eran los coches. Desde allí, no se oía el estruendo de la urbe, ni llegaba el olor de aquel humo. Todo era tranquilidad y todo era verde. Se oían lo pequeños crujidos de los insectos a su alrededor, y el susurro de los árboles movidos por la brisa.
Apoyando sus manos en las rugosas rocas, se inclinó hacia atrás y miro el cielo. Y cerró los ojos. Y respiró.
Ya estaba allí, ya había visto que el mundo era un juego, y ya no había vuelta atrás.


5 jul. 2013

Time...


Antes de abrir los ojos ya notaba el calor, el olor a humo. Oía el crujir de la madera, y por un momento le pareció incluso acogedor.
Tímidamente, empezó a separar sus párpados, y la luz le cegaba... pero a la vez era hipnótica.
Poco a poco fueron enfocando mejor los ojos hasta que pudo verlo. Estaba en su cuarto, como siempre, en su cómoda cama, con sus fotos y todos sus demás queridos recuerdos.
Verlo todo arder era muy triste... pero a la vez era precioso. No quería moverse de allí. Era una sensación extraña, como si sintiera que si todas esas cosas arden ella debería arder también.
Se quedó muy quieta, abrazando sus rodillas, y sin dejar de mirar, como alienada, las llamas que iban consumiendo toda su vida... bueno, o lo que había sido su vida...Al fin y al cabo, ella aún estaba viva.
Lo que quedaba de las cortinas consumidas por el fuego tapó los rayos de luna que entraban por la ventana, y sólo quedó la oscuridad y la luz de las llamas... esa preciosa luz...
Cuando se quiso dar cuenta, las llamas ya reinaban en toda la habitación, y comenzaban a devorar los extremos del colchón.
Pero ella seguía allí... no quería separase de todo aquello, de lo que durante tanto tiempo había sido su mundo.
Y entonces, sin más, cuando las primeras llamas se acercaban a las puntas de los dedos de sus pies, el fuego se extinguió.
Ella estaba bien, pero ya no quedaba nada...Ahora tenía que empezar de nuevo.

29 jun. 2013

Frío

Frío...ese aire frío de verano que llega en la noche confortable y te hiela la espalda. Que te despierta del sueño en el que estabas sumido y te muestra un mundo de oscuridad y ruido, de sudor helado, de ojos húmedos y boca seca.
La noche es larga y la manta es débil...pero siempre, siempre amanece después.