18 ago. 2014

Planos y sonido


Todo está oscuro.
Incluso tendría algo de miedo si no supiera que está en un bar.
Suelta la copa de ginebra sobre la mesa baja. Refrescante copa, que compensa el calor y la humedad
que producen las máquinas de humo del local.
Pone las manos en el sofá
y siente el tacto del cuero.
Entonces suena la música.
Se enciende un foco.
Al principio solo una tímida percusión. Luego se une la guitarra.
En ese momento se percibe una sombra sobre el escenario. Curvilínea, ondulante, casi hipnótica,
que acerca sus labios rojos al micro.
Cuando empieza a cantar...
Cuando empieza a cantar las ganas de cerrar los ojos y empaparse con la música,
solo son superables por las irresistibles ganas de mirar a los ojos de esa pin-up trasnochada.
Y a su vestido negro.
"I am... watching you", repite
Y te derrites.






16 ago. 2014

Miradas esquivas


Sombras del pasado
que esquivan mi mirada,
y que esquivo yo

Recuerdos de un tiempo
que parece tan lejano
que ni siquiera siento ya como mío.

Tiempos
más alejados por las historias
que por el reloj,
que traen el reflejo de un yo
que ya no existe.

Lo que fue íntimo se ha vuelto extraño.


La calma


Veo el agua
y la oigo,
y la siento cerca de mi piel,
fría.
Fluye bajo mis pies.
El brillo artificial la hace ver tan bonita corriendo...

Yo la miro,
en silencio,
atenta.
Disfrutándolo,
libre.
Como un murciélago solitario en la noche
sobrevolando una y otra vez el mismo pedacito,
por ser tan hermoso que no puede despegarse.

La brisa...
el tacto de la piedra...

y ya los sonidos de los camiones de la basura,
aunque estridentes,
se quedan pequeños ante el fluir del agua.

Ante los reflejos...
ante mi fluir...
ante el rizoma.

Y suena el agua a chorro,
y el agua lenta que fluye,
constante.

Y la noche susurra
y yo escucho atenta,
como el murciélago que, silencioso
prefiere darse un golpe
que romper la calma.