12 mar. 2014

Terapia


Si no escribo tiemblo,
como si las palabras estuvieran tan ansiosas por salir
que no le importaran si es en código morse.

Pero son demasiadas,
y mi esfuerzo por ordenarlas será inútil.

Algunas quiero escupirlas,
otras soltarlas despacio,
suavemente,
y no consigo ninguna de las dos cosas.

Aprieto los dientes y me tiemblan las piernas.
Sujeto las piernas y me tiemblan los dientes.

Y sigo con mi terapia escrita
para el insomnio, la tristeza, la euforia y la locura.
Sigo escribiendo.


Búscame


Búscame de noche,
en la calle.
Temblando de frío.
Empapada de amor o de lluvia.

Búscame cuando estés sola.
En tu final,
que es mi principio...
donde nos encontramos.
Donde nos chocamos y no hemos querido soltarnos.

Yo siempre te busco
y siempre estas ahí.
Ría o llore, siempre es mejor contigo.

Envidio tus agujetas,
y aun así me alegran,
aunque yo no las tenga.

Porque te quiero,
compañera,
y cada día doy gracias por habernos encontrado en el camino.


Ya sé


Dicen que estoy loca,
que me apasiono demasiado
con demasiadas cosas,
Que quiero estar en todas partes
y al final no estoy en ninguna.

Dicen que me contradigo,
que ataco,
que grito,
que me enfado por tonterías,
que no acepto la realidad,
que soy una extremista.

Dicen que canto donde no se debe,
que bebo más de lo que se debe,
que abrazo más de lo que se debe.

Que beso todo,
que rechazo todo.
Que odio, pero sobre todo que amo, demasiado.

Yo antes me preocupaba,
pero ahora ya sé qué es lo que ocurre.
Es que yo soy una Marcelina.


Pequeñas cosas mágicas


Sacar una galletita a escondidas para mojarla en un café en un bar,
cuando nadie está mirando.

No buscar la luz,
y dejarse guiar a oscuras escaleras arriba por un animal precioso
sin saberlo.

Decir que sí a todo,
y encontrarse con cosas increíbles,
con momentos en los que mi cabeza parece explotar.

Evocar recuerdos con olores...
Respirar hondo y sentir el calor por dentro.

Notar al lengua torpe
y la risa fácil.

Quitarse los zapatos en lugares desconocidos.

Mirar cuadros y sentir electricidad.
Mirar ojos y sentir electricidad.

Llorar de alegría.

Abrazos intensos,
que por más que se dan
nunca son rutina.

Amar las cosas

...

Que dure mucho.


Mírame


Huelo a ti y a lejía.
...
y a humo,
y a sudor,
y a sexos... no solo el mío.

Tengo grietas en los labios
que arden pensando en lo que han sentido.
Cuando te pienso,
no puedo evitar cerrar los ojos y morderlos,
sobre todo cuando te pienso con las manos,
además de con la cabeza.

Pero hoy sólo quiero que me mires.
Que me mires a los ojos
y leas lo que no quiero decir, porque no es necesario.

Mírame
Siempre lo digo
Mírame.


Pantalla


Miras inocente la pantalla,
y veo cómo te remueves por dentro,
ese brillo en tus ojos,
y cómo te muerdes la lengua...
esa lengua que siempre me parece que está lejos.

Te miro, pero tú no me ves.
No puedes apartar esos ojos que me evocan tantas cosas,
de aquello que, de rutinario, roza para mí la risa.

Ay... si tú supieras lo que podría hacerte...


No recuerdo nada


No recuerdo nada.
Cuéntame quién fui, te pido,
porque no recuerdo nada.

Y me hablas de canciones a pleno pulmón,
de risas,
de besos abiertos, desperdigados libres por bocas desconocidas.

Hablas de que busqué cosas que no existen y que no quiero
...y de que no encontré nada.

Me cuentas lo que fui
y es como si hablaras de una desconocida.

Para ti soy el doctor,
no el Hyde...
y tu cara se sorprende de cosas  que en realidad yo ya conozco,
aunque te diga que no.

Porque aunque lo niegue a veces,
aunque me lleve las manos a la cabeza y las lágrimas a los ojos,
esa también soy yo.

Yo soy ese monstruo,
y yo misma lo he creado.
No hay riesgo a confusión,
yo soy los dos Frankenstein del libro,
creados por una mujer.

Una super mujer, a lo Nietzsche
Una bruja, como algunos las llaman.
Un ángel, una santa,
y también una puta.

No una ella, ni un él;
Un ello,
un eso,
un "it" inglés en una clase de A1,
donde no se entiende ni por quien lo nombra...

No es entendido por mí.
Y a veces lo intento.
Pero solo en pequeños momentos lo consigo,

Porque cambia...
Porque cambio.


He perdido un libro y un lienzo


He perdido un libro y un lienzo.

Los he buscado por todas partes,
pero no están.
Han desaparecido
¿Por que?

Por más que pienso en qué recóndito hueco pueden haberse deslizado, o que yo pueda haberlos colocado, no se me ocurre nada.

Quizás quieran decirme algo.

El libro pudo haberse escondido,
celoso,
por no ser leído ahora...
Por haberlo abandonado
probado y soltado,
que es lo que hago ahora con todo.

El lienzo quizás me tiene miedo...
Miedo de lo que ahora soy capaz de hacerle.




Tiempos vacíos


A veces los tiempos vacíos, sin "amor romántico" al que acudir, se vuelven raros.

Los llenaré con libros
Los llenaré con dibujos
y pinturas
Los llenaré escribiendo.

Echo de menos los abrazos...
echo de menos las caricias,
las miradas.

Lo reconozco.

Pero no quiero volver atrás
ni correr más de lo necesario.

Ya vendrán otros brazos,
otras manos,
otros ojos...


Compartiendo


Sentimientos, hormonas, ideas atascadas
Frío con rallitos de sol que inundan mis intersticios.

Aquí no hay hitos,
aquí hay búsqueda.
Ideas que se encuentran,
que se chocan
y se hacen el amor.

Disfrutando del cuidado,
y cuidando desde la soledad...acompañada
muy bien acompañada.

La vida es esto.

De abrazos y lágrimas de alegría,
y emociones bien llevadas...
y mal llevadas...
ocultadas y enseñadas.

De recuerdos
De luces y sombras

De alcohol y sueños

Imaginando lo que no sé si quiero
queriendo en lo que no sé si me imagino.

Disfrutando de las crisis y los intersticios.

Compartiendo.