5 jun. 2014

La conversación más larga del mundo


Ven a jugar con las palabras
a mirar por un agujerito,
por el hueco de mi cerradura.

Ven a no ver pasar las horas
a bucear sin necesidad de traducción
a compartir un secreto.

Sube y coge aire,
que tenemos que mezclar la realidad con Ana Karenina
y con sombreros hongos.

Te veo,
aun debajo del agua, donde la electricidad mata.

Llenemos el librito azul, que ya se escribirá el morado,
y pensemos si llamar a un notario o colonizar otro lado.

Tu anda, que yo te cuento lo que pasa detrás.
Luego te daré mi ojo, para que no te haga falta.

Comprobemos si la creatividad puede llegar a cansar,
hagámonos regalos.

Nombremos al miedo,
e inventemos mundos posibles de perros y gatos.

Coge aire de nuevo,
y vamos a la burbuja el parque,
a tumbarnos en el colchón, donde nadie nos moleste,
donde se posan los grillos verdes.

El reloj se ha roto,
o será que no marca los años.

Ya es la hora.
Te respiro, compañera.



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